
El IPC francés muestra 0,9 % de media anual para 2025, tras un 2 % en 2024. Esta desaceleración neta valida la trayectoria de desinflación que el Insee anticipaba desde su nota de coyuntura de diciembre de 2024, donde el instituto preveía una inflación ligeramente inferior al 2 %. Aquí analizamos los componentes de este retroceso, las divergencias entre la inflación medida y la inflación percibida, y lo que las proyecciones disponibles dibujan para 2026.
Inflación subyacente y servicios: el punto de tensión que las síntesis para el público omiten
El deslizamiento anual del IPC en diciembre de 2025 se establece en 0,8 %, con una variación mensual de +0,1 %. Detrás de esta cifra baja, la inflación subyacente sigue ligeramente orientada al alza hacia finales de año. Esta discrepancia entre el índice global, arrastrado a la baja por la energía, y el índice subyacente, sostenido por los servicios, constituye la verdadera señal a vigilar.
Lectura complementaria : El porteo salarial: una revolución en el mundo del trabajo moderno
Los precios de los servicios de salud se han acelerado en 2025, mientras que los servicios de comunicación han continuado su descenso. Los servicios de vivienda y los “otros servicios” se desaceleran, pero permanecen por encima de la trayectoria anterior a 2022. Observamos que esta rigidez de los precios de los servicios, relacionada con las revalorizaciones salariales diferidas, explica en gran parte por qué la nota de coyuntura del Insee señalaba un papel creciente de los servicios en la inflación subyacente para 2025.
Para aquellos que deseen profundizar en el análisis del tasa de inflación 2025 en Francia según el Insee, los datos detallados por partida de consumo confirman esta lectura dual.
Leer también : El porteo salarial: ¿Qué salario esperar?
Descomposición sectorial del IPC 2025: energía, alimentación, manufactura
Tres partidas han liderado el retroceso global:
- La energía muestra una caída más marcada interanual en diciembre de 2025. Este retroceso constituye el principal factor de compresión del índice global, muy por encima de su ponderación en la cesta.
- La alimentación continúa su desaceleración, tras el choque de 2022-2023. Los precios alimentarios solo han progresado débilmente en media anual, con descensos puntuales en algunos productos frescos.
- Los productos manufacturados registran una ligera baja de precios en 2025, un fenómeno raro que refleja la presión competitiva importada y la desaceleración de la demanda interna.
La energía y la alimentación explican la mayor parte del paso del 2 % al 0,9 % entre 2024 y 2025. Retirar estas dos partidas del cálculo devolvería la desinflación a un movimiento mucho más modesto.
Anticipaciones de inflación de las empresas francesas: un desacoplamiento revelador
Las anticipaciones de inflación a un año de los empresarios franceses se han recuperado a principios de 2026 alrededor del 2 %, mientras que la inflación constatada se mantenía cerca del 1 % en febrero de 2026. Este desacoplamiento entre la inflación medida y la inflación anticipada por el tejido productivo no es trivial: señala que las empresas ya están integrando aumentos de costos futuros en sus estrategias de precios.
En el horizonte de tres a cinco años, las anticipaciones se mantienen notablemente ancladas alrededor del 2 %, sin desviaciones a pesar de los choques recientes. Este resultado refuerza la credibilidad de las previsiones de un régimen de inflación moderada para 2025-2027, al tiempo que recuerda que las empresas no anticipan en absoluto un mantenimiento duradero por debajo del 1 %.
Para los hogares, la situación es diferente. La inflación sentida sigue siendo superior a la inflación medida, un desajuste estructural que el Insee documenta desde hace años. Los productos comprados con frecuencia (alimentación, combustible) pesan más en la percepción que en el índice ponderado.
Proyecciones 2026: el choque energético como variable clave
El OFCE proyecta una inflación de 1,8 % de media anual para 2026, impulsada por un rebote de los precios de la energía relacionado con las consecuencias de tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Tras un punto bajo del 0,3 % en deslizamiento anual en enero de 2026, la inflación francesa subiría entre 1,8 y 2,3 % durante el resto del año.
Según la evaluación del OFCE, el choque energético contribuiría a aumentar la inflación en 0,6 puntos en 2026. Por el contrario, el retroceso esperado de los precios de la energía en 2027 reduciría la inflación en 0,2 puntos. La trayectoria, por tanto, no es lineal sino en forma de V, con un mínimo marcado a finales de 2025 – principios de 2026, seguido de un repunte hacia el objetivo del BCE del 2 %.
El Banco de Francia, en sus proyecciones de septiembre de 2025, ya anticipaba un notable repliegue de la inflación en 2025 seguido de un aumento progresivo hacia el 2 % en 2026-2027. Los salarios nominales continuarían progresando más que los precios, lo que apoya el poder adquisitivo real pero alimenta la componente servicios de la inflación.
Posición de Francia en la zona euro: convergencia a la vista
Francia abordaba 2025 con una inflación más baja que la mayoría de los grandes países de la zona euro. Los datos armonizados del IPCH muestran luego que la brecha de inflación con la media de la zona se reduce: en mayo de 2026, el IPCH francés alcanza el 2,8 % interanual, cerca de la media europea.
Esta convergencia tiene una implicación directa para la política monetaria del BCE. Mientras Francia se presentaba como un buen alumno con una inflación muy baja, podía existir un desacuerdo sobre el ritmo de reducción de los tipos de interés. El realineamiento en curso reduce esta tensión, sin modificar fundamentalmente la trayectoria de política monetaria ya comprometida.
Las previsiones del Insee para 2025 deben, por tanto, leerse como una fase transitoria. El mínimo de inflación observado no anuncia un régimen duraderamente bajo, sino un episodio coyuntural entre el final del choque post-Covid y el aumento relacionado con las nuevas tensiones sobre los precios de la energía. La inflación francesa vuelve hacia su media a largo plazo, no hacia cero.